
Alejandro Magno, como se sabe, fue el más grande rey de los persas en la historia.
El fue el fundador de Alejandría en el año 332 antes de Cristo, mientras Egipto regia bajo su mandato, y se convirtió prácticamente en la capital del mundo conocido de la época.
Los expertos aseguran que la decisión de crear el templo en su honor se tomó cuando regresaba a Alejandría luego de una expedición, donde cruzo las tierras del Oasis de Bahariya, dejando importantes huellas en los pobladores de la región, sumado a la expansión del oasis durante su reinado y a la buena impresión que este causó en los lugareños.

La edificación posee un claro estilo griego y es el único templo dedicado a Alejandro Magno que se encontró en Egipto.
Posee dos cámaras construidas completamente con piedra arenisca y una gran muralla construida para la protección del templo, donde además vivían los sacerdotes del templo.
Todo el templo se encuentra decorado con pinturas que muestran a Alejandro durante su ofrenda a Amón, donde se lo corono como rey.
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