Cuando usted visite Egipto hay lugares que no puede dejar de visitar y el desierto blanco es uno de ellos. Si bien se lo conoce por ese nombre ya que da esa impresión, la explicación son las salinas que se fueron juntando durante siglos.
Estas generaron una corteza de “arena” blanca por sobre la tradicional. A este lugar se puede acceder mediante una excursión (es mejor para recorrerlo bien) o solo. Esta situado a 45 kilómetros al norte del oasis de Farafra, en la zona oeste de Egipto.
El desierto tiene un color blanco-crema, y está salpicado de enormes formaciones rocosas de “tiza” modeladas por las tormentas de arena de la zona. Es único en el mundo por eso el turismo lo visita anualmente. Esta creación de la naturaleza otorga a Egipto otro atractivo para que usted lo visite. Es una excursión altamente recomendable y no deje de sacarse fotos en el único desierto blanco del mundo.
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