Lo mismo opina el profesor del Departamento de Investigación de Contaminación del Agua Hamdy el Awady, quien incluso subraya la superioridad de las plantas regadas con agua residual.
“El agua de desecho tiene muchos más nutrientes que el agua normal -dice El Awady- por eso es una fuente extra de nutrición que puede lograr que las plantas resistentes a los climas hostiles crezcan más rápido e, incluso, que tengan hojas más verdes”.
Tanto Kandil como El Awady saben bien el valor de equiparar la demanda con la oferta en un país que produce 7 millones de metros cúbicos de agua residual al año y que, al mismo tiempo, tiene el 95 por ciento de su territorio cubierto de desiertos estériles o con escasa vegetación.
Hasta ahora, hay 34 bosques a lo largo del país, desde las ciudades norteñas de Ismailia y Sinai hasta las zonas turísticas del sur como Luxor y Asuán, con un total de 71.400 kilómetros cuadrados, que equivalen a la superficie total de Panamá o Irlanda.
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